lunes, 30 de enero de 2017

Planes

2017, si los dioses son propicios, verá publicados de nuevo mis libros en las distintas plataformas,tras un par de años desaparecidos. El orden seguramente tendrá que ver con mis preferencias:

En primer lugar, las novelas:

-Una cuestión de prueba (Someted la tierra, vol. I)
-La medida de lo posible (Someted la tierra, vol. II)
-Los nuevos


Luego el libro de relatos y novelas cortas:

-Zonas de sombra


Y acabaré con el volumen que recopilaba la crítica literaria del blog, el título aún no está claro.


2017, si a los dioses les da por hacer milagros, verá también cómo avanza la elaboración de mi novela corta, y quizá la de la larga, la muy larga de hecho, según parece. También hay algunos relatos que llaman a la puerta de cuando en cuando.  


Lo dejo escrito para que conste, para interpelarme y comprometerme.



La terquedad del salmón.

Hay algo hermoso en su batalla contra la espuma que lo bate, los guijarros que lo golpean, la pendiente que desafía su salto. Aparece vigoroso a dos palmos del agua y deja que lo vean, luego se hunde y sigue nadando. Hasta que un gancho se introduce en su boca, y tira y desgarra, y lo aparta de su destino. Hoy he pensado en ese salmón capturado y expuesto en una vitrina, antes de ser despedazado y engullido. Muchos llegan, muchos otros fracasan. Como todos ellos, trato de permanecer alejado del anzuelo. Miro hacia adelante y aleteo. Algo me espera allí arriba, donde nace el río.
 
2017, cuarenta y seis años,  la mayoría de abjuraciones en vez de trabajo, porque la ruta se me ha hecho demasiado ardua. Pero luego pasa el tiempo, cambian las estaciones, y siempre vuelvo, movido por un impulso terco e inevitable; porque en ese lugar, contra la corriente y las sombras amenazantes de la ribera, me sigo sintiendo vivo.