martes, 26 de mayo de 2009

Mozz cumple 50 años.

Este señor cumplió cincuenta años el pasado viernes:








Pronto yo cumpliré treinta y nueve. No nos conocemos personalmente, pero el caso es que su arte me ha acompañado desde mi juventud de una manera tan intensa que lo ha hecho formar parte de mi familia. Me gustaría estar ahí detrás, como el quinto miembro de la banda en esta foto:

Añadir imagen


Una de las letras de su último y excelente álbum habla de alguna manera del sentimiento que él mismo ha inspirado a su seguidores/as:

You made me feel less alone
you made me feel not quite so
deformed, uninformed and hunchback
Time takes all breath away
you were good in your time
and we thank you

No es poca cosa. Claro que yo cambiaría el penúltimo verso: sigue siendo bueno ahora, como corrobora el "Refusal".

En fin, feliz cumpleaños.
Y gracias por todo.

jueves, 7 de mayo de 2009

"Southpaw Grammar (Legacy Edition)", reedición del disco olvidado de Morrissey.


En 1994 Morrissey publicó el que para la mayoría de las opiniones sigue siendo su mejor álbum, "Vauxhall and I", con una atmósfera muy personal, una producción delicada y una colección de excelentes y variados temas que quince años después continúan resultando imprescindibles. La crítica, en su tiempo, dijo algo así como que "por fin" había completado un disco a la altura de su carrera precedente con the Smiths.
Bien, pues unos meses después, y sin gira de por medio, este artista genial se encierra con su banda y toma la dirección justamente contraria: pop-rock sucio, con guitarras desenfrenadas, baterías violentas y algunos apuntes experimentales que desconcertaron a todo el mundo: el disco se abría con un sample orquestal de Shostakovich de notable efecto dramático y una voz recitadora que comenzaba así: "There's too many people/planning your downfall/When your spirit's on trial/These nights can be frightening"... seis minutos de canción en el que se repetía constantemente ese sample y acababa mezclándose con guitarras distorsionadas robando protagonismo a la voz; luego llegaba "Reader meets author", una de mis favoritas, acerca de la relación autor/lector y el paradójico alejamiento de la vida diaria que afecta a muchos escritores: "You don't know a thing about their lives/They live where you wouldn't dare to drive/You shake as you think of how they sleep/But you write as if you all lie side-by-side". No resulta forzado vislumbrar al propio Morrissey como el creador alejado del mundo, a la vez que atraído por él, al que se refieren esas palabras, pero como ocurre con todas las buenas letras permite otras interpretaciones, y en mi caso pienso que se refiere a los escritores que alardean sobre su capacidad para hablarnos de "lo real", especialmente de los ámbitos marginales y demás. Ahí tenemos a buena parte del cine español: cuánto abundan esos señoritos a los que basta moverse por cuatro bares los sábados (a modo de safari cultural) para soltarnos hora y media de aburrida lección sobre la vida dura. Recuerdo el año pasado las declaraciones del famoso Díaz-Yanes en la promoción de su película se serie negra situada en México: habían estado rodando allí y se le llenaba la boca con el aroma de violencia de las calles y pedanterías similares (qué sabras tú de violencia, era inevitable pensar): pues eso, dos bares, una borrachera, un par de tipos con mala pinta a diez metros y ya estamos documentados, venga, volvamos al hotel a ver el partido de la champions. De eso trata "Reader meets author", a mi entender.


Continuaba con una sucesión de temas potentes (de fuerza similar a los del último álbum, 'Years of refusal') , y que marcaban un cambio de tendencia hacia ese pop-rock enérgico que ya es marca de la casa. "The Boy Racer" fue un buen single (por cierto, ¡lo tengo!, imagino que en su día lo pediría por correo, qué tiempos), pero el primero, al que guardo un especial aprecio, "Dagenham Dave", era una apuesta especialmente arriesgada: descolocaba porque nunca antes había escogido un tema de presentación de melodía tan simple y repetitiva, pero con un ropaje musical vibrante y carente de adornos. Los años la han revalorizado. Os dejo el vídeo, bastante simpático, pero qué chuleta es el Mozz:














El afán experimental volvía con "The operation"... minuto y medio de batería antes de que la canción arrancase con uno de los riffs más pegadizos del álbum y un final dislocado que emparenta con el actual "I'm OK by myself" del "Refusal". El resto, "Do your best and don't worry" o "Best friend on the payroll" (recuperada ahora en el setilist de la gira) eran igualmente estupendas, y este disco retador acababa con "Southpaw", otro tema de seis u ocho minutos, una pequeña sinfonía rock acerca de la inadaptación:
You were a boy before you became a man
I don't see the joy
And you ran with your pals in the sun
You turned around and they were gone
Again...
"Southpaw grammar", en fin, constituye una isla dentro de la discografía de Morrissey, es completamente distinto al resto de su carrera en solitario, comenzando por el diseño de las portadas: tanto el álbum (con una foto antigua de una revista de boxeo) como el primer single (el futbolista Terry Venables) son los únicos en los que no aparece Moz, al igual que en la época de The Smiths; supuso también la resurrección del sello RCA-Víctor, y todo ello nos da fe de la importancia que el proyecto tuvo para él en aquellos tiempos. Fue rechazado, sin embargo, por parte de la crítica y numeroso público, incluso de entre sus fieles, que esperaba una continuación de "Vauxhall and I". "Southpaw grammar", como afirmó algún periodista musical, necesitaría unos cuantos años por delante para ser entendido.
Bueno, pues aquí tenemos la reedición, con algunos aspectos favorables y otros no tanto. Entre los primeros está sin duda la propia decisión de resucitarlo, porque pone de manifiesto la dirección musical que ya se apuntaba entonces y se ha consolidado ahora; pero asimismo por algo tan sencillo como que es un álbum extraordinario, que necesita quizá varias escuchas, pero que puede acabar convirtiéndose en el favorito de muchos seguidores, la pequeña joya oculta, al igual que ocurre con "Kill Uncle" (hasta el autorizado blog azuleléctrico ha recuperado la maravillosa "Sing your life" estos días). No podemos sino aplaudir el hecho de que Morrissey lo reivindique.
Más discutible es la forma como se ha hecho. Quizá no haya nada que decir sobre la portada, puesto que al fin y al cabo recupera coherencia con el resto de la obra de Mozz, pero sí merece algunos reproches el orden de las canciones. La primera edición se abría y se cerraba con los dos temas experimentales, que enmarcaban al resto y caracterizaban el tono audaz del disco, pero ahora aparecen mezclados, en sexto y décimo lugar, en una clara pérdida de intención y expresividad, al menos para los que nos negamos a que la era de internet influya hasta tal punto en la concepción de la obra musical que suponga la desaparición del formato "álbum" como creación total y a menudo guiada por una misma idea. Por otro lado, se añade la cara B de "Dagenham Dave", "Nobody loves us" (que bien podría ser una de las mas flojitas de su época reciente) y tres temas más inéditos, pero desiguales. Mientras "Honey you know where to find me" es una canción pop estupenda, y la balada "You should have been nice to me" no está mal, "Fantastic bird", procedente de las sesiones de "Your arsenal", no pega de ninguna manera.
Y es que aquí está el problema fundamental de la reedición: ha acabado por completo con la unidad de concepto que había hecho de "Southpaw grammar" un disco distinto, ambicioso y de verdadero valor artístico. Ahora se trata de una colección de canciones en la que las nuevas suenan distintas, tanto por la producción como por la voz (especialmente en "Fantastic bird"). Aun así, merece la pena rescatarlo y recomiendo a los seguidores de Moz que lo compren (a fin de cuentas puede reordenarse en el MP3), aunque sólo sea como ejercicio de nostalgia por la época en que el pop aún tenía algo de arte, antes de que entre todos (discográficas, artistas, consumidores) nos lo cargásemos. Además, es un álbum potente, muy indicado para nuestros momentos de euforia, que espero que abunden en vuestra vida, amables lectores/as.
Podría decir más, pero ya tenéis una idea general... Viva Esteban!!.

martes, 5 de mayo de 2009

La pequeña Betty y sus encantadoras lecciones.

Yo era uno de aquellos que juzgaba con ironía a los que se encariñaban con un perro. Era también de los que adornaba su cara con una mueca de asco cuando veía a un ser humano inclinarse para recoger un excremento en la calle. No podía entender a los que vivían con auténtico sufrimiento la ausencia de su mascota. Por eso debo agradecer a la pequeña Betty que la primera de las lecciones que me está enseñando es la de la tolerancia, algo que uno predicaba mucho pero ejercía poco en determinados casos: ponerse en el lugar del otro y tratar de entenderlo. Bien es cierto que el "mundo-perro" esta lleno de personas que vuelcan en él sus frustraciones e incluso patologías, pero no más que en el ámbito del trabajo, las relaciones afectivas, la creación artística, etc.
Lo cierto es que se establece una relación especial con las mascotas, máxime cuando son tan expresivas y participativas como Betty. Desde un principio estamos tratando de educarla con buena mano, haciendo que respete nuestros horarios y podamos así salvaguardar los aspectos esenciales de nuestra vida, pero ello no es óbice para que disfrutemos intensamente de ella. Los Mini-Pinscher son una raza de contrastes: se puede pasar dos horas de siesta en tu regazo (bueno, le gusta más el de Nuria... y no seré yo quien discrepe de su criterio), roncando muy suavemente, 'soñando' agitada, cambiando de postura tras abrir levemente un ojo y comprobar que todo sigue bien... y una vez en el suelo, recuperar su naturaleza cazadora y correr por toda la casa (afortunadamente tenemos un pasillo largo) detrás de sus pelotitas, enfadándose sola con un muñeco, robándote un calcetín... Entonces te das cuenta de que al fin y al cabo no es más que un ser vivo, con emociones, reacciones, euforias y dolores no demasiado distintos a los tuyos: no sabe leer, claro, pero sí disfrutar de una buena comida y una siesta al sol (muy española nos ha salido); está triste cuando se siente sola y eufórica en compañía de los que la quieren; siente curiosidad y miedo a un tiempo por todo lo nuevo... Y ayer nos puso en evidencia de una manera demasiado cruel: una vez que avanza su ciclo de vacunas, pudimos sacarla a la calle por primera vez con su correa y su arnés, y el caso es que no habíamos socializado tanto en toda nuestra vida, la gente -vecinos o no- nos paraba a cada poco con una amabilidad desconcertante. Nos mirábamos el uno al otro como diciendo "qué está pasando aquí". Y eso era lo que pasaba: la pequeña Betty y sus encantadoras lecciones de vida.